Solo utilizamos el 10% del cerebro

¿Cuántos de nosotros hemos oído varias veces esa frase en la televisión o en la vida diaria?

Es totalmente falso que sólo utilicemos un 10% de nuestro cerebro.
Utilizamos el 100%, eso sí, no de forma simultánea. Cuanto más compleja es la actividad que realiza mayor es el uso del cerebro. Los incontables TACs y resonancias magnéticas que se han hecho para estudiar la actividad eléctrica a lo largo de décadas así lo demuestran. Y actividades muy complejas superan con creces una actividad del 10%.

Si la afirmación del 10% fuera cierta, una lesión cerebral podría alcanzar el 90% del cerebro y no causarnos daño. ¿Se imaginan a un neurocirujano diciendo? A tenido suerte solo ha perdido el 90 % de se cerebro, y podrá seguir haciendo su vida normalmente. Si sólo utilizáramos el 10% seríamos vegetales o estaríamos muertos. Nadie puede vivir con ese porcentaje de actividad cerebral.

El origen de ese mito se desconoce. Entre las diversas hipótesis que se manejan se cree que surgió por hallazgos científicos mal entendidos o mal interpretados por gente que no entendía ese campo y posteriormente lo fue difundiendo.

Otra fuente que ha potenciado el mito, has sido los llamados libros de autoayuda, donde el interés por obtener beneficios en la venta han llevado a afirma la existencia de estudios científicos que confirma el mito. Estudios que nunca son corroborados, claro.



También encontramos que el mito del 10% es una de las argumentaciones de la Secta de la Cienciología para reclutar seguidores.


Este mito también es otro de los argumentos utilizados hasta la saciedad por los defensores de lo paranormal, que defienden la telepatía, poderes extrasensoriales y demás fantasías sin pruebas científicas serias. Afirman que si hay un gran porcentaje del cerebro que no utilizamos, la mayor actividad de éste en condiciones especiales podría causar todas esas manifestaciones paranormales. Esta afirmación se sostiene tanto como decir que los fenómenos paranormales los causa la excesiva ingesta de verduras.

El hecho es que el mito es esparcido y repetido, ya sea por la gente bien intencionada así como por la gente que deliberadamente desean engañar. La creencia que permanece, entonces, es lo que Robert J. Samuelson expreso como un "psico-hecho”: “Una creencia que, aunque no es soportada por evidencia real, es tomada como real por que su constante repetición cambia la forma en que experimentamos la vida". La gente que no tiene mas conocimientos, no sabrá mas que repetirlo una y otra vez, hasta que, como la admonición contra nadar inmediatamente después de comer, el argumento sea bastamente creído. ("Triumph of the Psycho-Fact", Newsweek, May 9, 1994).

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